¿Se pueden equilibrar compra y alquiler de viviendas?

¿Se pueden equilibrar compra y alquiler de viviendas?

El alquiler parece haber llegado para quedarse en nuestro país, pero tras más de medio siglo subvencionando la propiedad, el peso de los arrendamientos está todavía muy por debajo de la media europea. Tender hacia un mercado inmobiliario donde ambas opciones residenciales estén más equilibradas requiere, políticas de Estado ambiciosas y sostenidas en el tiempo, plena seguridad jurídica para los inversores y propietarios, reglas fiscales neutras, información oficial del mercado y del seguimiento de las políticas, y la constitución de un parque público de alquiler que abarate y estabilice precios.

A raíz de la crisis económica, que disparó el desempleo, la precariedad y provocó el notable endurecimiento de la financiación hipotecaria, el número de hogares que pasaron a vivir de alquiler creció considerablemente. Desde mínimos de 2005, cuando apenas un 9,5% de las familias españolas vivían en una casa alquilada a precio de mercado, la proporción ha ido creciendo progresivamente, y lejos de ralentizarse con la recuperación, ha seguido ganando peso hasta situarse en el 15% en 2018, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. No obstante, esa cifra todavía se sitúa cinco puntos por debajo de la media europea donde, según el Eurobarómetro, el 20% de los ciudadanos comunitarios viven arrendados, un porcentaje que asciende al 30% si se incluye también el alquiler asequible, cuando en España apenas llega al 23% en total.

No siempre fue así: en la década de los 50, el alquiler y la propiedad se repartían a partes iguales: 50%-50%. Que España sea hoy en su gran mayoría un país de propietarios (el 77% de la población), responde, según señala el catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, José García Montalvo, a más de 60 años en los que el Estado ha subvencionado el acceso a la vivienda en propiedad y penalizado el alquiler.

Tratar de avanzar hacia un modelo en el que el arrendamiento tenga más protagonismo requiere en primer lugar, según Montalvo, de políticas de vivienda consistentes que se mantengan en el tiempo, con independencia de los Gobiernos, que permitan generar seguridad jurídica entre los distintos actores del sector y que sean objeto de seguimiento para su correcta evaluación. Todo un reto en un país que “no es muy proactivo en generar estrategias de largo plazo” y donde la competencia en materia de vivienda está diseminada en numerosos niveles administrativos, señala el director de estudios financieros de Funcas, Santiago Carbó.