¿Amueblar o no amueblar?

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Uno de los aspectos que puede inclinar tu decisión hacia un lado u otro es el precio del arriendo.¿Cuál es el beneficio adicional de alquilar una vivienda amueblada? Si el piso está equipado para entrar a vivir, su precio será como mínimo un 5% más elevado.Así pues, para determinar si te merece la pena, puedes calcular lo que te costará amueblar el piso y cuánto tendrás que subir el alquiler para amortizar esos gastos en un periodo de tres o cinco años.También es muy importante que tengas en cuenta el tipo de alquiler que quieres realizar y el lugar en el que se encuentra la vivienda. Si buscas un arrendamiento temporal, entonces es mejor que alquiles la casa amueblada. Lo mismo que si se encuentra en destinos vacacionales en los que es más frecuente el arrendamiento de viviendas temporales que el de habituales.

Primero de todo conviene dejar claro que cuando se habla de vivienda amueblada se está haciendo referencia a casas que cuentan con prácticamente todo lo necesario o incluso todo lo necesario para que el inquilino pueda mudarse inmediatamente y no tenga que trasladar mucho más que su ropa y otros enseres personales. 

Una vivienda amueblada debería contar con electrodomésticos básicos en la cocina como la nevera y la lavadora, al menos un sillón y una mesa baja en el salón, una mesa de comedor con sus correspondientes sillas, cama con colchón en las habitaciones y armarios. 

 

Ventajas de alquilar con muebles

 

En realidad, la razón de ser de un piso amueblado o no está en el perfil del inquilino que se busque. Una casa lista para habitar tiene la ventaja de que no hay que hacer una gran mudanza y ofrece mayor flexibilidad. Personas desplazadas de su ciudad o país de origen por trabajo o estudios son los candidatos más deseados. Los primeros, porque disponen de una nómina, y si además vienen con la familia, el riesgo de morosidad es menor; los segundos porque suelen estar avalados por sus padres, además de compartir el alquiler entre varios compañeros, lo que reduce el riesgo de impago. En ambos casos, la duración de los contratos suele ser de varios años.

En zonas turísticas o barrios céntricos, se puede dar la opción de combinar un alquiler de meses mientras dura el año escolar a un recio estándar, con los dos meses de verano con gran demanda y lucrativos precios por alquilar por quincenas o incluso por noches. O directamente destinarlo a un alquiler turístico, cumpliendo eso sí la legislación local en esta materia y sabiendo que una parte ha de destinarse a limpieza, promoción y acogida. Por lo que una de las ventajas de alquilar una vivienda amueblada es que se puede adecuar tanto a largo plazo como para estancias cortas, según nos convenga.

Desventajas de alquilar con muebles

Si de verdad quieres sacar provecho a tus muebles, deberás invertir en calidad y diseño. La imagen vende mucho, pero deberá hacer unas buenas tablas de amortización; no pueden ser lineales, puesto que los primeros años su disfrute es mayor en comparación con sus últimos años de vida. Si fueran durante la vida útil de un mismo contrato, no habría problema, pero si durante su vigencia pasan distintos inquilinos, no se podrá pedir lo mismo a los últimos que a los primeros.

Pero los inquilinos que buscan una casa amueblada no suelen ser de los de quedarse durante mucho tiempo, lo que obliga a contratos más cortos y poner el cartel de se alquila más veces en la terraza, con periodos inciertos sin ingresos, o en el caso de usar agencias como intermediarios, el pago de sus comisiones. También está constituido por población con bajos ingresos y mayor riesgo de morosidad. Y si no tienen para pagar una cuota elevada, llenarán la casa de gente para compartir los gastos, o dejarán de pagar despreocupados hasta que la rueda de la justicia los deshaucien.

Aunque hay otro tipo de inquilinos menos deseables que también buscan pisos amueblados, y no son precisamente los que gastarían dinero alguna vez en su vida en muebles: son los okupas profesionales, los que realquilan habitaciones a espaldas del propietario o ponen sofás patera en air’nbed. Alquilar sin muebles puede ser una forma de evitar estos grupos, que no suele molestarse en comprar sus propios muebles.



Se entiende que una casa está vacía cuando no cuenta con los muebles más elementales. Lo que si debería tener es la cocina amueblada al menos con los electrodomésticos básicos.

En este caso los posibles inquilinos prestan mucha atención a la propia vivienda en sí misma y analizan el partido que le pueden sacar. Esto se debe a que quién decide amueblar un piso alquilado lo hacer porque tiene la intención de quedarse durante una larga temporada. De ahí que sean importantes cuestiones como el estado general de la vivienda, las instalaciones de la misma (aire acondicionado, tipo de calefacción, etc.) el estado de la finca, la ubicación o los servicios próximos.

 

Ventajas de alquilar sin muebles

Al no ser los muebles de la propiedad, hay menos incidencias y cualquier destrozo corresponderá a su dueño decidir qué hacer. Como los alquileres son más largos, la búsqueda de un nuevo inquilino es menos frecuente, lo que significa menos preocupaciones para el propietario.

Por el contrario, aunque dependiendo de zonas y demanda, no se puede pedir el mismo importe de alquiler para una vivienda vacía que para una amueblada. Alquilar una vivienda vacía implica una rentabilidad menor para el propietario. También es más difícil alquilar una casa sin muebles, porque muchos inquilinos se frenan cuando piensan en lo que van a tener que invertir en equipar la casa.

 

Tanto las viviendas amuebladas como las que se ofrecen sin amueblar reportan ventajas a propietarios e inquilinos, así que tomar la decisión de cómo poner una casa en el mercado de alquiler puede ser complicado.

Aunque es cierto que las viviendas amuebladas suelen tener un precio más elevado (una media de un 5% más), para que los muebles de verdad influyan de forma notable en el precio debe tratarse de una casa con muebles de calidad y de tendencia. Esto implica una mayor inversión inicial para poner la casa en alquiler, contando con el riesgo de que los muebles se puedan estropear o sufran desperfectos.

 

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